Alegaron:
a) Era irresponsable anunciarlo cuando los padres de familia ya tenían programadas las vacaciones de sus hijos y no contaban con una red de apoyo que supliera las funciones escolares, o tendrían que erogar recursos adicionales para pagar cursos y regularizaciones.
b) De acuerdo con organizaciones como México Evalúa y Mexicanos Primero, el rezago educativo se incrementaría al perder de 30 a 40 días de clases y quedar en 160 días efectivos, lo que afectaría la apropiación del plan de estudios y ampliaría la brecha educativa (Summer Learning Loss), ya que solo cinco de cada diez alumnos alcanzan niveles básicos en lectura y matemáticas.
c) Los docentes aglutinados en la CNTE no aceptaron el anuncio porque interrumpía las protestas programadas por el Mundial, y quienes no tenían una postura vinculada con dichas movilizaciones rechazaron la medida debido a que representa una mayor carga administrativa para cerrar este ciclo y programar el siguiente.
d) Expertos en seguridad nacional alertaron que la medida incrementaría el número de alumnos captados por el crimen organizado al reducir los días de clase y exponerlos a un ambiente violento.
e) Los usuarios de escuelas particulares y sus directivos manifestaron su repudio porque los colegios seguirían cobrando la colegiatura sin impartir clases; los maestros no cobrarían salarios durante las vacaciones y amagaron con continuar con el calendario actual si no se corregía la medida.
f) La ola de calor y el Mundial fueron minimizados por autoridades educativas estatales y otros sectores, porque afirmaron que no afectaban por igual a todas las regiones del país.
Al día siguiente, la presidenta de México hizo suyas las peticiones de estos sectores e instruyó a Mario Delgado a construir una versión definitiva del calendario escolar que recogiera estas preocupaciones.
Dicha reunión aconteció en el Salón Latinoamericano del edificio histórico de la SEP, en la Ciudad de México, donde el secretario de Educación admitió, de manera sorpresiva, una serie de circunstancias denunciadas durante años por el magisterio y que han sido ignoradas por la sociedad; al parecer, las autoridades no las desconocían, simplemente habían decidido ignorarlas:
I. En junio las escuelas no operan con normalidad; es un tiempo muerto.
II. La escuela no es una guardería ni tiene como objetivo brindar cuidados.
III. El acuerdo fue una propuesta de los estados.
IV. Los maestros merecen descansar.
Luego, cada secretario expresó su postura y el resultado fue mantener lo originalmente previsto: el cierre del ciclo escolar el día 15 de julio, con un calendario que teóricamente cumpliría los 185 días, pero que, en la práctica, sería una vez más la simulación descrita por Mario Delgado.
Lo lógico y racional, estimado lector, sería que, ahora que toda la sociedad conoce estas condiciones y las necesidades administrativas denunciadas por los docentes que impiden cumplir con la normalidad escolar, estas se modificaran. Sin embargo, esto no ocurrió así y, una vez más, desde la segunda semana de junio, cuando se instruyó recabar las calificaciones finales de todos los grados de la educación básica, el ausentismo de los alumnos se incrementó de manera alarmante, al menos en la Ciudad de México. Aunque esta situación no genera alarma ni rechazo social, muchos docentes y directivos se preguntan: ¿dónde están los padres indignados que exigen escuelas abiertas para apoyar a sus familias? Y, lo que me parece más escandaloso, ¿por qué solo 22 estados respetaron el cierre oficial y en lugares como Chihuahua, Sinaloa, Colima, Yucatán, San Luis Potosí, Tlaxcala, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, Guanajuato y Baja California Sur, que obviamente no son sedes mundialistas, desde la segunda quincena de junio se concluyó el ciclo escolar?
La respuesta es escalofriante, pues, a diferencia de lo que pretenden los actores políticos que nos gobiernan, la educación importa cada vez menos a esta sociedad y está muy lejos de tener el nuevo alcance que se le demanda, ser un lugar de cuidados.
Este ciclo escolar termina con todos los problemas intactos: sin garantizar el aprendizaje, con infraestructura y plantilla de personal incompletas, sin psicólogos ni médicos y con cada vez más maestros procesados. ¿Por qué eso no les indigna y sí que los maestros gritemos sobre nuestras escuelas: «¡No somos guardería!»?
Adéndum: Durante la realización del Mundial en nuestro país, la CNTE realizó protestas que impactaron profundamente en la opinión pública; sin embargo, logró llegarse a un arreglo con diferentes secciones que desmovilizó temporalmente el movimiento magisterial. No obstante, el problema sigue, y es que la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 causará muchos problemas en los años por venir.
Comentarios
Publicar un comentario