El Mundial 2026 ha terminado, pero el mal sabor de boca que provocó la Secretaría de Educación Pública cuando anunció el acuerdo para terminar el ciclo escolar de manera anticipada en el CONAEDU (Consejo Nacional de Autoridades Educativas) permanece, ya que, a pesar de que participaron las autoridades educativas de los 32 estados del país, la opinión pública, en lugar de reconocer que esta propuesta no venía del magisterio, sino de los organizadores de la gesta deportiva, señaló a los docentes de todo el país como los responsables de esta decisión, que terminó siendo solo una propuesta que fue rechazada en una reunión posterior. Pero el daño ya estaba hecho, pues una vez más los docentes de las escuelas públicas fueron llamados: flojos, mediocres, insensibles, irresponsables, y muchos docentes expresaron su decepción en una frase: «Las escuelas no somos guardería». ¿Pero qué hay detrás de esta frase, estimado lector? ¿Se trata solo de negligencia? Mi postura es que encierra una denunci...
#MiCasaNoSeraGaza o cómo el antisemitismo podría dejar de ser un insulto Debió ser al final de mi adolescencia cuando uno de los recuerdos más latentes de mi niñez cobró sentido. Durante una de las representaciones del viacrucis en mi comunidad, un grupo de ancianas gritaban indignadas a los valientes jóvenes que representaban a los judíos: «¡Malditos! ¡Siempre malditos! ¡Por siempre malditos!». Ahora, frente a mí, había un docente que debía rondar los 70 años, hablando una vez más pestes de los judíos y alertándonos de nunca ir a Polanco, lugar donde tradicionalmente se encuentran las residencias y negocios de la comunidad judía mexicana. El común denominador de estas personas es que su niñez comenzaba cuando estaba terminando la Segunda Guerra Mundial, y todavía tardarían muchos años en ser unánimes las condenas a lo que se ha llamado el genocidio nazi. Es difícil y repulsivo para las personas de mi generación escuchar críticas y befas contra los judíos, por el solo ...