A Eduardo Ruiz-Healy no le agrada que el apellido de Karl Marx, de origen asquenazí judío, se utilice como nombre propio. Y esa es la menor de las críticas que el periodista dirige a Marx Arriaga Navarro, desde la comodidad que otorga el desconocimiento de la estructura de un plan de estudios o de la complejidad de las bases epistemológicas que sustentan cada disciplina. Lo ha llamado “fulandrejo”, “misógino” y lo ha responsabilizado de afectar la educación pública, además de cuestionar aspectos triviales como su forma de vestir. Todo esto ocurrió en vísperas del Día del Amor y la Amistad, pues el 13 de febrero de 2026, Marx Arriaga —Director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública durante los últimos años de la administración de Andrés Manuel López Obrador y los primeros de Claudia Sheinbaum— denunció un desalojo y despido forzado de sus funciones como responsable de elaborar los libros de texto y de aterrizar el Plan de Estudios 2022 en recursos educativos para...
Tal vez fue desde La jaula de la melancolía de Roger Bartra, publicada en 1987, que nuestros intelectuales abandonaron la pretensión, tan extraña, de definir la particularidad de lo “mexicano”, que había dominado muchos de los momentos de reflexión profunda de la pintura, la literatura y la filosofía, en un diálogo totalmente estéril, ya que los adalides de la cultura nacional están acostumbrados a dialogar solo consigo mismos. Mientras ellos debatían, los migrantes, obreros, comerciantes, emprendedores, etcétera, estaban transformando las relaciones del medio rural y urbano, que se adornaban con un retrato de lo mexicano esperanzador hacia el futuro y reivindicaban sujetos históricos que se estaban adaptando a las nuevas realidades. En medio de la globalización que cerró el siglo XXI con nuevas herramientas para la comunicación, pero también para el conocimiento, los pequeños nichos del nepotismo literario, científico y cultural mexicanos intentaron una vez más explicarse a sí mismos...