Marx Arriaga se ha atrincherado en sus oficinas del sur de la Ciudad de México. Aunque esté demostrando ser incansable y ciertamente heroico, esta acción terminará en desgaste y eventualmente en la desocupación tan deseada por sus enemigos. No van a doblar al gobierno, que ya ha decidido el destino del funcionario que aceptó ser la cara visible del modelo educativo del régimen y, al parecer, por lo oscurito pedía cooperaciones forzadas a sus colaboradores, junto con otros abusos que, legalmente, sean ciertos o no, podrían usarse para su remoción. Seamos realistas: la refundación de la SEP, como la ha llamado el funcionario, no ocurrirá porque los que podrían hacerlo están muy ocupados destrozándose. Existen algunas voces sensatas que llaman a la necesidad de construir un pacto generalizado que defina el rumbo que queremos como sociedad para la educación en las próximas décadas. Pero la realidad es otra, y nuestro sistema está diseñado para doblegar mayorías y someter minoría...
A Eduardo Ruiz-Healy no le agrada que el apellido de Karl Marx, de origen asquenazí judío, se utilice como nombre propio. Y esa es la menor de las críticas que el periodista dirige a Marx Arriaga Navarro, desde la comodidad que otorga el desconocimiento de la estructura de un plan de estudios o de la complejidad de las bases epistemológicas que sustentan cada disciplina. Lo ha llamado “fulandrejo”, “misógino” y lo ha responsabilizado de afectar la educación pública, además de cuestionar aspectos triviales como su forma de vestir. Todo esto ocurrió en vísperas del Día del Amor y la Amistad, pues el 13 de febrero de 2026, Marx Arriaga —Director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública durante los últimos años de la administración de Andrés Manuel López Obrador y los primeros de Claudia Sheinbaum— denunció un desalojo y despido forzado de sus funciones como responsable de elaborar los libros de texto y de aterrizar el Plan de Estudios 2022 en recursos educativos para...