El principal contexto en el que se desarrolla una educación alternativa es en el aula, en el trabajo cotidiano de los docentes.
Más de 30 años de investigación etnográfica en las aulas de todo el país nos han enseñado que en los maestros de educación básica –sobre todo en quienes tienen una formación pedagógica adquirida en las escuelas normales y en la Universidad Pedagógica Nacional– existe un interés auténtico por lograr que en sus grupos haya un avance de todos los niños a pesar de que se presenten diferencias entre ellos.
La valoración y el reconocimiento al trabajo docente, que con recursos generalmente muy escasos despiertan el interés de los niños y promueven su participación, es un requisito para lograr una buena educación. Es importante reconocer que una parte importante de la formación docente se logra en la práctica, se aprende de otros maestros con experiencia y a través del análisis con sus pares, de los problemas de aprendizaje de los alumnos.
El salón de clases es un espacio complejo en el que ocurren múltiples procesos, no siempre fáciles de organizar. Algunos elementos que han de ser considerados en la formación crítica, reflexiva y analítica de los maestros son los siguientes:
· Inicialmente es necesario un reconocimiento al trabajo docente. A pesar de que las condiciones de trabajo son un elemento que afecta en gran medida su labor cotidiana por las presiones de tiempo, de espacio, por las abundantes demandas administrativas y, en los tiempos recientes, por las fuertes presiones de la llamada Reforma Educativa que atenta contra sus derechos adquiridos, los docentes han sido capaces de construir condiciones para mantener el trabajo educativo y el aprendizaje de sus estudiantes.
· El propósito de una formación democrática es el de enseñar a los alumnos a pensar, a escuchar lo que otros piensan y analizarlo, a tratar de poner a prueba sus ideas con argumentos y con evidencias, a ser capaces de cambiar lo que piensan cuando otros les dan buenos argumentos, que sean capaces de cuestionar la información que reciben cuando no es lógica.
· Es importante que los docentes asuman que el conocimiento se construye colectivamente en el aula y que la participación de los estudiantes con sus propias ideas y experiencia es parte de ese proceso. Esto no implica que los docentes no puedan participar activamente aportando información cuando los estudiantes no tienen más elementos para continuar desarrollando el conocimiento y cuando les pueden aportar ideas sobre el mundo a las que ellos no pueden acceder por su experiencia. Pero es importante el conocimiento que los docentes tienen de sus estudiantes y que escuchen cuáles son sus ideas, que las valoren, promuevan su análisis y sus dificultades de comprensión. El conocimiento más importante no es el que sólo se memoriza sino el que se comprende y contribuye a la capacidad de razonamiento crítico y de aprender a usarlo para transformar la realidad.
· La práctica docente toma en cuenta que la cultura originaria de los niños es diversa y por tanto ese es un factor que puede contribuir a enriquecer la visión de todos si se promueve un respeto por las costumbres diferentes y se dialoga con conocimientos y prácticas diversas. En el análisis de qué conocimientos culturales son más adecuados a cada situación se promueve la capacidad de tomar decisiones y el respeto por el diferente.
· Aunque los libros de texto y otros materiales son un recurso para la enseñanza en el aula, el docente mantiene el control sobre lo que se enseña y no debe privilegiar el cubrir los contenidos o los programas por encima de la comprensión de los estudiantes. El que ellos comprendan el contenido y puedan elaborar explicaciones en el trabajo entre pares y con el docente debe ser lo central de la enseñanza. Por eso los docentes democráticos son flexibles ante los contenidos para priorizar el que sus estudiantes aprendan a pensar. Aprender a pensar y a analizar críticamente la información que reciben por distintos medios, les permite desarrollar una autonomía para aprender. La capacidad de improvisar ante situaciones que inevitablemente ocurren cuando los niños piensan por ellos mismos, es uno de los atributos de los buenos maestros.
· Si bien el manejo de los contenidos es un aspecto importante de la docencia, en la práctica de la educación básica la formación pedagógica y la experiencia para conducir al grupo a reflexiones y elaboraciones colectivas es de mayor importancia. Además, el maestro no sólo contribuye a la construcción social del contenido en el aula, también enseña con el ejemplo valores, actitudes ante la vida, solidaridad con los demás, resistencia y defensa de los derechos propios y ajenos ante las injusticias, respeto por la naturaleza, por los otros, por las diferencias y por la cultura, entre otros aspectos. Los maestros son un importante apoyo afectivo para los niños colaborando a enfrentar los problemas emocionales que pueden vivir en su vida cotidiana.
· Las actividades experimentales y otras actividades prácticas como los huertos, la recolección de basura, la clasificación de residuos sólidos, la preparación de conferencias infantiles, y otras, permiten que los estudiantes tengan otras referencias diferentes a la palabra del maestro y eso puede promover el razonamiento y la comprensión de los fenómenos, el aprendizaje social significativo y la metacognición.
· Las intervenciones docentes a través de preguntas abiertas que problematicen la realidad y que promuevan la discusión entre los alumnos, la argumentación y la construcción de consensos también son parte de las prácticas que una educación emancipadora puede promover.
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