Tú no creías en Dios, "Dios no existe", "a ver repite conmigo: Dios no existe", era nuestro dialogo recurrente en esas noches cuando regresábamos tarde del teatro y me ofrecías tu casa para pasar la noche. Curioso el destino, hoy nos reunimos un grupo de personas a honrarte en un templo religioso y no sólo eso, cada uno de los asistentes pudo decir una oración en tu nombre, comulgar contigo y para ti. Llegué a la iglesia a las siete y cuarto, tu tía estaba afuera para darnos la bienvenida, me alegré mucho de verla, recordé las palabras amables que siempre ha usado para conmigo. Cuando entré a la iglesia, hermosa por dentro. aunque su patio desmerecía un poco, observe a tu mamá rodeada de un montón de personas, al parecer amigos suyos y tuyos, que se habían reunido a recordarte. No me atreví a saludarla, inmediatamente, pero como lo saben los que acuden a un servicio católico, existe un momento en la misa, donde todos nos to...