Los resultados de las elecciones de este domingo no auguran nada bueno como presume la oposición, y ciertamente tampoco respaldan el optimismo del partido en el poder, lo único que reflejan es el encono de una sociedad que no puede reconciliarse consigo misma ni tiene en la agenda hacerlo. Son los intereses de grupo los que prevalecen y por lo tanto el presidente puede estar tranquilo por ahora. Entre un grupo de líderes de opinión que un día sí y un día no, llaman a las urnas, y de pronto promueven la ausencia, confunden votar con la democracia, no es de extrañar que hoy se propague un triunfo de la oposición, a pesar de las cuestionables condiciones en las que se ha producido, y los efectos anodinos que en el corto plazo tendrá este viraje en el equilibrio del poder, pero ellos lo ven como un buen termómetro para su lucha, cualquiera que sea. Cómo han alertado especialistas en violencias, es en el municipio donde se pueden tejer las rede...