Nos levantamos y acudimos a votar, estaban ahí una vez más los mapaches electorales, la pax-narca que algunos especialistas han denunciado domina la seguridad pública de este sexenio. Pero también estaba ahí la fe, el rencor, el odio, la esperanza y todas emociones que despierta una elección. Nos levantamos y acudimos por el miedo, que dominaba algunas veces como un estruendo protagonizando linchamientos, y otras con un reverencial silencio, que simplemente dudaba de que el voto fuera respetado y una vez más el bando contrario se robará la elección. Nos levantamos la mañana del 2 de julio de 2024 a votar en medio de una discusión pública dominada por pensadores y obviamente representan la opinión de un sector que ni nos ven, y nos oye y al cual tampoco le importamos y por lo mismo con el que nos hemos cansado de discutir. Acudimos a la casilla y estaba ahí el abuelo que en el sexenio de López Portillo (1976-1982) nunca pud...