martes, 15 de mayo de 2018

¿CUÁL ES EL TAMAÑO DE TU AMOR?






"Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra;
ser solo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra". 

Octavio Paz. 


Un buen día aprendí a perdonar lo que nunca pensé que podría ...

Siempre he respetado mi trabajo más que otra cosa es lo que le ha dado sentido a mi vida en los últimos años, y por ello el 15 de mayo (día en que se festeja a los maestros en México) para mí era sagrado, lo planeaba con impaciencia y ternura, soñando con mucha anticipación lo que haría, y de pronto una pregunta cruzo mi conciencia y mi corazón, vale la pena estar enojado y renunciar a lo único que hace real el trabajo docente: el amor. 

    El amor empieza por uno mismo, y es ahí donde los maestros tenemos mucho en que trabajar; nos formaron para sacrificar, para dar de manera incondicional una y otra vez, a renunciar a nuestros sueños para cumplir los de los demás.  Por lo menos llevamos 5 años en medio de un bombardeo mediático que ha impedido a muchos compañeros gritar el orgullo y la satisfacción que implica ejercer la profesión más hermosa del mundo. 

    Muchas personas se sentirían avergonzadas de confesar actos de amor que impliquen sacrificio, por ejemplo quedarse fuera de una casa por más de una hora, mientras los vecinos te miran como si fueras un ladrón; esperar por una persona no una sino varias horas. Y es que aunque lo neguemos todos nacimos con una capacidad de amar que muchas veces atrofiamos pero que sigue ahí, cuando pasan cosas que desbloquean nuestro corazón el mundo es mejor aunque sea por un instante. 

  ¿Cuánto tiempo estarías dispuesto a esperar a una persona? Yo lo he hecho durante horas, y no porque no valore mi tiempo;  he gastado cantidades de dinero "inútil", en lugares confortables y objetos de lujo, tan solo por el gusto de mirar a alguien sonreír; no me asusta desvelarme, ni estar en ayunas, tampoco caminar si es necesario, y mucho menos sacrificar cosas que para mi son importantes y todo eso, porque ese es el tamaño de mi amor.  Yo soy de los que creen en el sacrificio personal como un ejercicio de superación, y ese ha sido mi camino para comprender que nadie te roba los momentos eres tú el que decide que así sea, no importa el agravio, no vale la pena que mueva nuestras intensiones.   

    En el aula como en la vida todo puede cambiar en un segundo, esperar que los demás sean recíprocos con nosotros puede ser un ejercicio inútil, los alumnos tienen muchos problemas producto de su edad y las violencias que les toca enfrentar y sufrir todos lo días.   El autoritarismo, el maltrato y el abuso existen en nuestras aulas, pero son pocos casos comparados con todo el afecto que se da y recibe. 

     La ternura, la bondad y el cariño nunca estarán de más en un salón de clases, que no lo olvidemos maestros, ¡Feliz 15 de mayo! 



Adendum: Ya son noventa años de festejar este día, por algo será. 

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