Hablar de conciencia no es una tarea menor, cuando se intenta definirla necesariamente se tiene que recurrir a una explicación fenoménica y anteponerla a su noción contraria; la de conducta. La conciencia fenoménica es la “propiedad que los estados, sucesos y procesos mentales poseen cuando, y sólo cuando, hay algo que es como algo para el sujeto que los posee; para experimentarlos en tales estados” (Kriegel, 2009:179). Así para estudiar a la conciencia podemos ubicarnos entre dos posturas: una que pretende explicarla a través de manifestaciones físicas y otra usando manifestaciones cognitivas. Dentro de estas últimas explicaciones tenemos que la “conciencia humana surge en cierto grado de sacrificar placeres del individuo para dar paso a la conciencia humana, sobre las condiciones circundantes y el compromiso para transformarlas” (Carrillo y Leyva, 2006:85). La negación apa...